Programas

Programa Buenas Prácticas

Con el objetivo de responder de forma eficaz y eficiente a problemáticas analizadas, y tomando en cuenta tanto el trabajo de planificación estratégica desarrollado en los años pasados por el Comité Interinstitucional de Buenas Prácticas Municipales, conformado por la Unión Nacional de Gobiernos Locales (UNGL), el Instituto de Formación y Capacitación Municipal y Desarrollo Local ( UNED) Y el Instituto de Fomento y Asesoría Municipal (IFAM), así como los aportes y contribuciones de los participantes del proceso de consulta desarrollado en el año 2013, se formula la siguiente propuesta del Programa Nacional de Buenas Prácticas Municipales.

 

 
El Programa incluye los siguientes elementos:
 

Marco conceptual de referencia

Para este Programa, una buena práctica municipal es “aquella experiencia que responde a la ejecución de un conjunto de acciones novedosas, asociadas a marcos administrativos, institucionales, normativos, financieros, participativos y técnicos, que generan soluciones adaptadas a problemáticas locales y contribuyen a la gestión del conocimiento local” En este sentido, la presente propuesta de programa se basa en la concepción de una buena práctica municipal como una intervención de desarrollo local que responde a los siguientes criterios:

  • Está asociada a un marco administrativo, técnico, normativo e institucional: la práctica debe estar insertada en los planes (Plan Estratégico/Plan de Desarrollo y Planes Anuales Operativos) y presupuestos municipales, los cuales a su vez deberían estar articulados con los planes cantonales y otros niveles de planificación.
  • La práctica debe desarrollarse en el ámbito de las competencias municipales definidas por ley y no trascender de ellas.

  • Cuenta con financiamiento del gobierno local parcial o totalmente: el aporte de la municipalidad puede ser en recursos humanos o especies, y no necesariamente en efectivo a través de una partida presupuestaria específica.

  • Da solución a un problema real de la comunidad: la práctica debe responder a las necesidades específicas de la población según su contexto social y territorial (por ejemplo, si esta se encuentra en una realidad urbana, rural o semiurbana). En este sentido, no puede presentar una respuesta estandarizada a un problema, elaborada de forma burocrática y alejada de la realidad.

  • Produce resultados en términos de eficacia y efectividad: la práctica tiene que mejorar la calidad de vida de la población, la cual debe expresar satisfacción en relación con su ejecución y sus resultados. Los resultados de la práctica y las mejoras que esta promueve en el tiempo deben estar claramente medidas a través de indicadores fiables.

  • Es innovadora: la práctica responde a la ejecución de un conjunto de acciones desde estrategias y procedimientos novedosos, creativos y prácticos. Que una práctica sea innovadora no significa que se desarrolle fuera del marco de competencias definido por el Código Municipal; más bien, se trata de cumplir con las competencias municipales pero de forma diferente, no rutinaria. Asimismo, el concepto de innovación no necesariamente está relacionado con la utilización de cierta tecnología, sino más bien con enfoques nuevos para solucionar los problemas. La municipalidad, gracias a esta práctica, destaca y emerge como diferente y su quehacer resulta pionero en el campo específico.

  • Es replicable: la replicabilidad no significa que una misma práctica se aplique de forma automática a otros contextos y situaciones; más bien implica flexibilidad y capacidad de adaptación a distintos contextos. Para permitir la replicabilidad de una buena práctica municipal es de fundamental importancia que exista, en la municipalidad promotora, la voluntad política y técnica de compartir el conocimiento con otras municipalidades. Implica además que la práctica sirva como modelo para desarrollar políticas, iniciativas o actuaciones en otros municipios.

  • Es sostenible: la sostenibilidad no debe ser entendida solamente desde un punto de vista técnico y financiero, sino que también se refiere a elementos como la participación y apropiación ciudadana o la despolitización de la intervención.

  • Es participativa: la participación ciudadana es fundamental para garantizar la transparencia de la intervención, evitar el clientelismo, fomentar la apropiación y generar credibilidad en la comunidad.

  • Tiene cierto tiempo de implementarse: la práctica es el resultado de un proceso sostenido de mínimo tres a cinco años. Debería trascender una sola administración municipal.

  • Incluye un proceso de revisión, seguimiento y evaluación constantes que permita mejorar la práctica con el pasar del tiempo. Asimismo, cuenta con mecanismos formales de control y rendición de cuentas.

  • Es inclusiva: la práctica debe tomar en cuenta las necesidades de los distintos grupos sociales y aspirar a la máxima representatividad de intereses, necesidades y puntos de vista de la población a la cual se dirige.

  • Supone una mejora en la gestión municipal (por ejemplo a nivel de calidad administrativa o de simplificación de trámites) y fortalece las capacidades municipales como base para la mejora de los servicios proporcionados a la ciudadanía.

  • Promueve la articulación y el establecimiento de alianzas estratégicas con otras municipalidades, instituciones de otros niveles de gobierno, ONGs, organizaciones de la sociedad civil, cooperación internacional, etc.

  • Fortalece el capital social educando a la ciudadanía.

  • Posee una perspectiva integral.
 Cuenta con perspectiva de género y de sostenibilidad ambiental a nivel transversal.


Visión

En un mediano plazo Costa Rica cuenta con un programa de BPM sostenible en el régimen municipal, que propende al fortalecimiento de la gobernabilidad democrática con prácticas pluralistas y solidarias, que busquen la mejora de la calidad de vida de los municipios.

Misión

El programa de BPM, propiciará la convergencia institucional, en el tema de la construcción del conocimiento “desde lo local”, mediante la socialización de sus resultados y la búsqueda de la identificación y apropiación de métodos y procesos que fortalezcan una gestión local transparente y participativa.

Población a la que va dirigido

El programa va dirigido a aquellos gobiernos locales en los cuales los agentes del municipio estén interesados o desarrollen prácticas municipales de calidad o a aquellos que, habiendo detectado carencias en ese campo, estén dispuestos a solucionarlas mediante el estudio y la implementación de actividades y prácticas más acordes con las necesidades de la entidad y el municipio en general.

Objetivo general

Contribuir al mejoramiento y fortalecimiento del régimen municipal y apoyar a la sociedad civil organizada para la elaboración y ejecución de políticas públicas integrales de desarrollo local con miras al mejoramiento de la calidad de vida del municipio, mediante la implementación sistemática de un Programa Nacional de Buenas Prácticas Municipales.

Objetivos específicos

  • Apoyar de forma permanente la identificación, sistematización, socialización y transferencia de buenas prácticas municipales.
  • Sensibilizar, capacitar y formar a los gobiernos locales y a la sociedad civil organizada en materia de buenas prácticas municipales.
  • Promover la vinculación de la BPM con otros programas homólogos a nivel nacional e internacional.

Componentes del Programa Nacional de Buenas Prácticas Municipales

El Programa Nacional de Buenas Prácticas Municipales consta de seis componentes estratégicos que se espera den una respuesta integral y coordinada a nivel inter-institucional a las debilidades anteriormente mencionadas, según las siguientes correlaciones.

Descargar el Programa Nacional de Buenas Prácticas Municipales